Las fotografías que integran esta exposición recogen imágenes captadas por diferentes familias en diversos países a los que viajaron para ir a buscar a sus hijos. Todas ellas tienen en común la mirada del fotógrafo, una mirada que busca a través del objetivo poder captar, retener en la emoción los momentos tan esperados, las coordenadas de tiempo y espacio que enmarcan la llegada al encuentro con el hijo o la hija.
Cuando se inicia un proceso de adopción internacional, se empieza a mirar a los niños de otra manera, especialmente a los niños procedentes de los países a los que un día viajaremos para encontrarnos con nuestros hijos; comienza una búsqueda de su identidad que iniciamos en el entorno más próximo, intentando llenar el vacío de la espera de rostros, de rasgos, de sonrisas, imaginando un perfil, y sobre todo, una mirada.
Esa búsqueda representa también un acercamiento a una cultura, a una forma de entender el mundo a la que los padres adoptantes permanecerán vinculados para siempre en el origen de sus hijos. Las lecturas sobre estos países, sus costumbres, sus condiciones socio-económicas, su infancia, llenan muchos días, y se convierten en las páginas de un diario de viaje largamente y cuidadosamente preparado. Una vez en el país de destino, de destino y de origen pues en el encuentro de nuestras miradas es donde la experiencia de la adopción internacional culmina y abre una historia de amor al límite, nuestros ojos, nuestras cámaras comenzarán a captar una visión particular de la realidad de un país, dirigida por el objetivo de nuestro viaje. Son fotografías que constituirán nuestra memoria y la memoria del origen de nuestros hijos, la historia que algún día deberemos contarles. En estas imágenes, por lo tanto, no encontraréis la mirada de nuestros posibles hijos, nosotros tampoco las encontramos. Porque la experiencia común de todos los padres y madres adoptantes es que ellos, los buscadores, se convirtieron en buscados. Al recorrer esta exposición, podremos hallar muchas lecturas de las imágenes, puede que nos impacte el abandono, o la soledad o la pobreza que se desprende de algunas de ellas, o quizá sea la alegría, la paz, la curiosidad que expresan otras, pero de todas ellas se desprende una emoción común: no somos nosotros los que miramos, son ellos los que buscan nuestra mirada, los que nos cuentan, los que nos abren los ojos. Nos hablan desde su realidad más profunda. La mirada de estos niños es una mirada limpia desde la que se asoma la realidad de un mundo, un universo de mundos diferentes al nuestro y que todos quisiéramos mejores.
Nuestra intención al reunir estas fotografías aportadas por diferentes familias adoptantes en diversos países como India, Bolivia, China, etc. es acercar al espectador a nuestro viaje, a nuestros otros países, por los que sentimos un profundo respeto y agradecimiento. Dar a conocer sus miradas, que ya son nuestras, porque nuestros hijos van a desarrollarse humana y afectivamente en nuestra sociedad. Por ello, también tiene por objeto esta iniciativa de la asociación ARFACYL, dar a conocer el mundo de la adopción internacional para contribuir a la plena integración de estos niños, cuyo origen no hace sino enriquecer una visión del mundo con vocación de comprensión, tolerancia y aceptación.